6.9.06

Política Mexicana

Finalmente y después de un sinfín de aventuras ganó la presidencia Felipe Calderón. ¿Y qué aprendimos en esta contienda electoral? En primera instancia, hemos aprendido que no se puede gobernar un país que apunta a la democracia con reglas establecidas en un imperio priísta; que en México no existen leyes para soportar todos los pormenores que representa una democracia; que en cuestiones políticas dejamos mucho qué desear y que estas deficiencias pueden someter al país a graves problemas de estabilidad en todas sus modalidades. ¿Y de dónde surgen estás conclusiones?

Considero que las constantes intromisiones del Presidente de la República a favor de su candidato y la llamada voz de las empresas con sus spots televisivos y su mal entendido concepto de libertad de expresión pusieron en grave riesgo las elecciones del país. ¿Y qué sucede? No existen leyes que regulen estos actos o al menos eso demostraron nuestras instituciones.

Nuestra tendencia a personalizar cualquier cuestión política. Por primera vez en la historia de la política mexicana se vive una contienda tan cerrada y todos, tanto los ciudadanos, como los integrantes de la política, no hicimos otra cosa más que dividirnos, personalizando los problemas, apoyando a un candidato y dejando de lado las propuestas para nuestro país. ¿Y qué pasa? Nos falta cultura política.

¿Y qué pasa con los desacuerdos? Una vez más falla del sistema de leyes mexicanas. Por unos pagan todos. Los legisladores haciendo su chamba a medias y su falta de visión lograron un país que tiene qué arrastrar sus deficiencias obligándolo a encontrar válvulas de escape en la que todos podemos salir perjudicados y para muestra estuvieron los plantones del candidato por el bien de todos, si no hay leyes que lleven por buen camino un proceso electoral la verdad se vuelve sospechosa y en una búsqueda de la verdad hay que hacerse escuchar y al tener qué improvisar muchos, realmente muchos resultan afectados y para ello basta con mirar Reforma y sus estragos económicos. Nuevamente sale a flote la falta de leyes acordes a nuestra realidad.

Ojalá que esta experiencia sirva al pueblo mexicano para andar con pies de plomo y apegados al discurso y a los legisladores que descubran que en lugar de irse a dormir a sus asambleas, de echar grilla y entrar en polémicas neuróticas ese tiempo puede resultar valiosos y convertirse en oro si dejan de personalizar y se pongan a hacer su chamba que si ya llegaron a ese lugar no sólo se trata de calentar el asiento y cobrar por ciento.