16.8.06

La felicidad es un colibrí

Él alcanzaba a tocar la felicidad cuando veía un colibrí. Representaban para él, la vida. Todos los días procuraba acercarse lo más que podía a uno; pero los colibríes siempre han sido nerviosos ante un extraño, y se van alejando conforme el extraño se va acercando. Por eso, mi buen amigo sospechaba que la felicidad era un colibrí.

A lo que alcanzaba su dicha era mirarlos de lejos disfrutando del néctar y, en contadas ocasiones, lograba mirar alguno con las alas en paz, sin ese revoloteo veloz, meciéndose sobre alguna rama. Por eso sospechaba que la felicidad era un colibrí.

Una tarde, miraba por la ventana hacia el jardín, y pasó por su mente la idea de atrapar alguno. Si la felicidad era un colibrí, el debía conseguir uno. Y consagró los siguientes días en poner trampas en el jardín; flores artificiales llenas de miel por dentro de la ventana; traer las flores más hermosas para llamar su atención.

Día y noche trabajó en su cometido; pero el colibrí, por su rapidez, siempre lograba escapar a sus trampas; y, aunque todos los días se esperaba en mejorar su jardín y pese a que llegaban colibríes por docenas, siempre huían, y más se aferraba nuestro amigo en pensar que por lo difícil de aquella tarea, la felicidad, por supuesto, era un colibrí. Cada día se convencía más.

Sin embargo, los días y las noches pasaban sin que él pudiera conseguir un colibrí, a pesar de la gran cantidad que volaba sobre su jardín; hasta que una mañana, uno de ellos se acercó demasiado a él, y nuestro buen amigo, de un veloz estirón de mano, logró atraparlo. La dicha que le procuró ese instante le confirmaba que la felicidad sí era un colibrí; pero a los pocos días, empezó a llorar sin consuelo; fue entonces cuando pudo confirmar que la felicidad, en definitiva, sí era un colibrí. Y pudo confirmarlo porque, teniéndolo en su mano, el colibrí murió.

1 Comentarios:

Blogger Dyno Sheep dijo...

Cuando un colibrí entra e tu habitación sin ser llamado no sabes qué sentir, al menos eso me pasó. No era esto lo que quería decir, sino que, creo que estamos aquí para alcanzar la felicidad, es nuestro dharma. El día que lo cumplamos habremos de morir, morir hasta ser parte de la nada, porque no habrá más motivo para buscar felicidad.

9:05 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home