15.7.06

Un recorrido

¿Alguna vez has hecho un paréntesis en tu rutina para hacer un recorrido por tu hogar? Quizá sea una buena aventura.

Podrías empezar en algún lugar en común, como en la cocina. Quizá te encuentres con algunos platos y vasos de uso diario, y hasta el fondo del trastero, con algunas tazas que casi nunca usas -llenas de polvo porque nunca da tiempo tener todo en orden-. Quizá te encuentres con recuerdos de alguna fiesta familiar... de algún bautizo, de alguna boda... que quizá los hayas guardado por tanto tiempo, que te den ganas de tirarlos... o colocarlos en algún lugar especial que encuentres al paso.

Luego, sigues tu recorrido por toda la casa. Quizá encuentres en algún lugar la música que antes escuchabas, y aparezcan de pronto viejas emociones y recuerdos; y tal vez lo lleves más lejos, volviéndola a escuchar. ¿Seguirán teniendo efecto en ti?

O a la mejor, encuentres aquellas fotografías de viejos amigos... de cuando terminaste algún grado escolar, de familiares y hasta de gente que ya falleció. Quizá pienses que guardas demasiadas cosas, o quizá te encuentres con que has perdido muchas; pero si sigues el recorrido posiblemente encuentres alguna cosa.

Notarás que la casa donde vives, a menos que vivas sólo, tiene lugares prohibidos para ti; porque pertenecen a alguien más o porque no has tenido el valor de explorarlo, y entonces, quizá sigas tu recorrido a algo más personal. Llegas a tu recámara, abres los cajones que no abres tan a menudo, y quizá, te encuentres con algunas sorpresas: alguna carta de amor, un diario, un poster; aquéllas fotografías en que tenías un peinado que ahora te da risa, o en las que apareces vestido de una manera tal, que nunca volverías a vestirte.

Y si te armas de paciencia, quizá te animes a abrir tu guardarropa. Descubres que hay muchas prendas que ya no te quedan, porque has crecido, has subido de peso o has reducido algunas tallas; o incluso te encuentres con alguna ropa y accesorios que podrías utilizar en la próxima fiesta sólo para recordar viejos tiempos. Y si vas más lejos, hasta te dé por buscar tu vieja agenda y le des una hojeada, veas los nombres que un día escribiste. Tal vez has dejado mucha gente atrás en tu historia. Quizá te animes a borrar algunos números o decidas llamar a algunos con la curiosidad de saber si aun los encuentras y después de tantos años, sólo llames para saludar...

Es sólo un recorrido en casa. Quizá podrás encontrar gran parte de ti. Quizá te fastidie. Pero al menos sabrás que de cualquier manera, todos esos objetos forman parte de ti... de tu historia... de quien eres.

Ahora imagina hacer ese mismo recorrido en tu psique. Quizá... sólo quizá... sería interesante.