20.6.06

¿Realmente resolvemos los problemas?

Si hicieramos un proceso reflexivo que no nos tomara sólo un par de minutos y miraramos hacia nuestro interior, con todos aquellos matices que eso implica, y luego hacia el exterior, en torno a todo lo que nos rodea; y luego nos preguntáramos si realmente estamos resolviendo los problemas, ¿qué podríamos contestarnos?

Tal vez que sí... que enfrentamos los problemas de frente con la determinación a solucionarlos, alejándonos entonces de las resistencias al cambio, de las justificaciones o de la eterna frase "ahora sí mañana"; y entonces, iniciar el día a día con la satisfacción de saber que nos estamos procurando un mejor presente, tanto interior como exterior.

Pero si nos contestamos que no.... corremos el riesgo de caer en alguna o en todas las posibilidades anteriores o, incluso, en una diferente. Pero ¿qué sigue después: un pensamiento que nos justifique otra vez y nos sigamos de filo esperando que la existencia de un problema se magnifique tanto que ya no podamos darle la vuelta? ¿O quizá detener un momento nuestro recorrido diario e imaginar que pasaría si nos decidieramos a cambiar? Si buscamos soluciones; si enfrentamos los problemas en lugar de rodearlos, darles la vuelta o correr lejos de ellos.

¿Qué pasaría si realmente dedicaramos un tiempo de nuestras veinticuatro horas diarias para resolver los problemas? ¿Cómo será diferente lo que somos, lo que hacemos y lo que vivimos en este mundo?

¿Somos dueños o esclavos de nosotros mismos?

¿Cómo y hasta donde sería posible pensar distinto...?