26.6.06

Lo que deseo de mí

Los días transcurren y parece que como seres humanos vamos viviendo como con cierto orden, cierta planeación, o al menos con una vaga idea de lo que queremos antes de cerrarlo y ocupar uno nuevo en el tiempo. Pero, ¿qué sucede cuando por alguna circunstancia (de cualquier índole) irrumpe sobre ese trazo imaginario con el que dábamos sentido al vivir y nos hace desviar el camino, regresar sobre la marcha o incluso detenernos? ¿Cómo reaccionamos a lo que no puede ser, a los objetivos rotos?

Hoy en día parecemos tener nuevas palabras que nombren esos sentires: estrés frustración, depresión, angustia, entre otros. Pero ¿álguna vez nos hemos preguntado que demonios es eso? ¿Qué significan realmente, más allá de lo que dan cuenta los diccionarios? ¿En dónde operan? A saber, en nosotro mismos, en nuestro cuerpo, en nuestra mente. ¿Cómo se encarnan éstos conceptos en nosotros, eso que de alguna manera nos nombra en nuestro decir? Porque quizá más que un nombre que de sustento a nuestro sentir, cabrá pensar ¿qué de nuestro sentir busca un sustento en nuestra palabra?

Y entonces entramos en otro terreno; a lo mas, deseo y entorno; un entorno capaz de vehiculizar la realización de un deseo o de estorbarlo, interrumpirlo, incluso despojarlo; luego entonces, no nos acercamos a un concepto de frustración dictado por alguien más desde un diccionario, sino dictado - sí, efectivamente- por alguien mas: nuestro deseo. Y en ese momento se vuelve un asunto de búsqueda hacia dentro, preguntando nuestro deseo -el real- ese capaz de hacernos reaccionar de determinada manera ante su fracaso en la realización.

A saber entonces, que nuestras nuevas enfermedades quizá no se deban a un asunto de una acelerada modernización (como dicen tanto). Quizá se trate de un problema nuestro en relación con el deseo, y que un sustento de diccionario no será capaz de proporcionarnos ese significado, que sólo está en nosotros -nuestro deseo-. Luego entonces, no se trata de saber a donde se dirige la modernidad, sino a donde nos estamos dirigiendo con respecto a nosotros mismos, con respeco a nuestro deseo.

1 Comentarios:

Blogger Sandra dijo...

Hola Walter, cómo estás, se me perdió tu correo y encontré este medio para contactarte. Oye y el miedo? también el miedo puede ocupar el lugar que ocupa el deseo como túlo manejas?
saludos, te doy mi correo para ponernos en contacto y espero que me digas esa respuesta. Sandra
sandyatesf@hotmail.com

4:24 p. m.  

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