30.6.06

Libertad ¿condicionada?

¿Somos realmente libres? Y en esta pregunta cabe la posibilidad de agregar una nueva: ¿con respecto a qué?... y nos sumergimos de pronto en este asunto de lo relativo. Quizá sería interesante lanzar la pregunta al individuo con respecto a si mismo. ¿No es del individuo de donde parte la sociedad? Quizá podríamos resolver esta pregunta sobre libertad contestándonos haciendo un proceso de reflexión. ¿Pero realmente nos procuramos el tiempo para hacerlo?

Pasamos teóricamente ocho horas y cerca de doce, en la práctica, en actividades laborales. Luego está el viaje de casa al trabajo y viceversa, las horas de comer, las de dormir, las de follar (si es que hay), los quehaceres domésticos; el tiempo para compartir con familia y amigos, entre otras cosas. ¿Y qué hay con nosotros mismos?

Se nos dice: compra ésto que te dará prestigio, ve a este lugar que te hará ver bien, usa esta ropa, compra aquí, ve allá, has ésto, has aquéllo, has todo lo que tengas que hacer para sentirte "completo".

Al parecer ésto sucede las veinticuatro horas diarias. ¿Ese es el tiempo de nosotros mismos? Porque también podría pensarse que no es más que otra modalidad de fuga, pero... ¿quién es el que realmente desea fugarse? ¿Quién necesita fugarse, puede considerarse libre? Luego entonces, la pregunta no es algo fácil de contestar.

¿Quién es entonces, en nosotros mismos, el que es capaz de contestar? Ese que intenta fugarse; ese que al parecer, entre más nos esforzamos por completar, más se escapa.

¿Qué es entonces lo que quiere?